La estimulación espiritual se puede dar desde el vientre materno, donde  la embarazada  iniciará pequeñas conversaciones con el bebé por nacer acerca de Dios, e ir desarrollando un dulce tiempo de espera en la oración, reflexión  y estar en contacto con la palabra  de Dios, permitiendo un vínculo temprano entre la madre y el ser que lleva en su seno con Dios.

Durante el embarazo, la mujer tiene la posibilidad de conectar su voz interior con ese habitante que está ahí, permitiéndole a la madre gestante hacer una revisión general de su vida, un conocerse a sí misma que le permita entrar en quietud y meditación, facilitando así la comunicación con Dios y con su hijo/a desde el útero.

Es necesario que las gestantes se alejen del entorno ruidoso, examinen  un lugar tranquilo y comiencen a buscar este contacto espiritual en lo más intimo de su ser. En una serenidad afectuosa  con la mirada baja hacia su vientre que es el lugar donde se halla su bebé y colocando sus manos en su pancita  puede conectarse  con  este ser superior y expresar todos sus sentimientos.

En casos especiales es preciso pedir perdón al bebé no nacido,  por  aquellos pensamientos de rechazo, miedo, intento de aborto, u  otras situaciones que se dan cuando no se espera un bebé y llegó de sorpresa.  Es importante elaborarlo desde ese momento, porque esta información quedará grabada en el subconsciente del niño/a por nacer, trayendo consecuencias posteriores.

En la estimulación espiritual la embarazada puede  empezar  haciendo una presentación  al bebé que lleva en su seno  de quién es Dios, este ser maravilloso, grande, poderoso, lleno de energía, de  luz y amor, como la gestante  quiera expresarlo, en total libertad.

Es fundamental  que la embarazada haga esta presentación, porque científicamente se sabe que los bebés antes de nacer  son sumamente susceptibles, poseen muchas capacidades sensoriales y  percepción, para que así  comprendan quién es este ser tan importante del cual mamá les está hablando. Esto quedará grabado en la memoria del niño o la niña favoreciendo en el futuro en su desarrollo espiritual, para  lograr así una nueva generación  llena de amor y  paz interna.  (Morales, M. 2012)

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1 Comentario/s

  1. Elsy Carvajal Chavarría

    mayo 26, 2014 en 3:25 pm

    buenas, soy madre de un bebé prematuro y tuve serias complicaciones desde el embarazo y mi hijo nace prematuro, y allí vienen más complicaciones. Por experiencia aprendí que no había aceptado a mi bebé en mente, cuerpo y espíritu, y hoy sé que afecte su alma. Hoy él tiene 20 años y luego de largas vivencias he aprendido, después de terapias,psicoayudas y más este aprendizaje. Hoy son motivadora para madres con mi charla “Abrazando la Vida”, donde mi objetivo es ayudar a las futuras madres.



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